El inglés es básico en ventas porque abre la puerta a un mercado global, permitiendo comunicarse con clientes y acceder a información técnica y de mercado actualizada que puede dar una ventaja competitiva. Dominar el idioma no solo facilita las ventas, sino que también es un requisito para muchos puestos, mejora las oportunidades de crecimiento profesional, y permite un trato más profesional y confiado con clientes internacionales.
